PSICODERMATOLOGÍA EN PERROS

Los problemas dermatológicos en medicina veterinaria son sin duda la causa más frecuente de consulta por los propietarios al veterinario generalista, y a veces son difíciles de diagnosticar, a eso le sumamos que el tratamiento puede funcionar pero si no se conoce la causa inicial de la enfermedad los pacientes pueden recaer.

Desde el desarrollo embrionario (el desarrollo del feto), los tejidos que hacen parte del Sistema Nervioso Central y del Sistema Tegumentario (piel) comparten orígenes, tanto en sus células madre como en la comunicación citoquímica y su estrecha relación en la homeostasis del organismo adulto.

No es desconocido para todos que la piel es el reflejo del bienestar y el mantenimiento saludable del cuerpo, y que algunas enfermedades ocurridas en el hígado, tiroides, sistema circulatorio, entre otras, se reflejan directamente en el estado de la piel, así mismo, cuando encontramos enfermedades en el SNC o situaciones ambientales que afectan el comportamiento, también se reflejan síntomas dermatológicos. Rasquiña (prurito), alopecia, seborreas, mal olor, eritemas, son consecuencia de problemas secundarios o primarios dermatológicos.

Las condiciones dermatológicas primarias en pacientes psiquiátricos están documentadas en humanos, así mismo en animales con Atopia (Animales diagnosticados con dermatitis alérgica), dermatitis inflamatorias crónicas se relacionan con estados de ansiedad y estrés, el prurito comparte vías aferentes y deferentes tanto nerviosas como hormonales con conexiones neurológicas que producen comportamientos relacionados con estados nerviosos de ansiedad.

Estas enfermedades crónicas de la piel, predisponen comportamientos que en el tiempo se desencadenan fácilmente en medios ambientes con baja estimulación como el estrés, ansiedad, y/o agresividad, así mismo estos comportamientos han sido correlacionados con aumento de prurito y con tendencia a empeoramiento en problemas de piel. Para el Dr. Vint Virga, médico veterinario etólogo y autor del libro “The soul of all living creatures”, los problemas dermatológicos con componentes comportamentales pueden clasificarse según su origen:

Desórdenes comportamentales primarios

Así como en humanos se han descrito comportamientos compulsivos obsesivos (Obsessive- Compulsive Disorder OCD), en perros y gatos no se tienen datos estadísticos, pero se sabe que también sufren condiciones similares como las estereotipias, que pueden ser de origen neurológico, o patológicas que generan estados de estrés y de ansiedad, llevando a los animales a comportamientos de autoinjuria y/o automutilaciones, usando partes de su cuerpo como sus dientes, lengua, uñas, o usando las paredes u objetos como muebles para controlar el prurito. En caninos, el lamido de flancos, de miembros, manos y patas, morderse la cola (dermatitis acral), o rascarse de manera incontrolable; en felinos el aumento de acicalamiento (dermatitis psicogénica), síndrome de hiperestesia felina, morderse la cola, y rasquiña incontrolable. Las lesiones pueden ir acompañadas de infecciones bacterianas secundarias, y en la casuística el 50% de los casos puede comenzar por un problema de estrés que lleve a un problema dermatológico, datos de Vint Virga dicen que en el 70% de dermatitis acral en perros se encontraron comportamientos con componentes de miedo, fobia, estrés, ansiedad y agresividad.

Desordenes de comportamiento secundario

Pueden ser problemas dermatológicos que causan cambios en el comportamiento del animal, tales como el dolor, el prurito, alteraciones en la piel entre otros pueden llevar a estresar al animal, cambiando hasta los patrones de sueño, animales que permanentemente se están rascando en las noches y no dejan dormir a su propietario, afectando directamente el bienestar del animal.

Desordenes cutáneos sensoriales

Son problemas donde el paciente experimenta sensaciones de picazón, prurito en ausencia de evidencia clínica dermatológica, neurológica o médica. Es diagnosticada en humanos con ansiedad y depresión, se considera como un desorden psiquiátrico. El ejemplo del síndrome de hiperestesia felina, puede ser un caso similar al experimentado en humanos, es un síndrome que incluye aumento en la actividad motora, elevaciones de la región de la pelvis y cola, acompañada de vocalizaciones, excesivo lamido, morder, masticar, acicalamiento de cola, flancos, zona anal y lumbar, que llevan a alopecias. También puede ir acompañado de espasmos musculares o contracciones nerviosas (sobre todo dorsalmente), vocalizaciones, el correr, saltar, posibles alucinaciones o autoagresiones. A los gatos afectados es difícil distraerlos, y si lo hacen es por cortos periodos de tiempo.

Diagnóstico

Para estos pacientes es necesario un examen físico completo con pruebas que descarten afección orgánica, además de un cuidadoso apoyo del dermatólogo y neurólogo, sobre todo en pacientes refractarios (que no responden a tratamientos). En la evaluación de comportamiento por un etólogo, se deben incluir todos los datos sobre la estimulación ambiental, social, y el estado emocional del paciente y correlacionar la información en un conjunto, para diagnosticarlo acertadamente.

Tratamiento desde la etología

El manejo del enriquecimiento ambiental es importante para estos pacientes, debemos percibir cuáles son los estímulos que pueden causar estrés en el animal y hacer lo posible para cambiarlos, por ejemplo en gatos que no tienen la posibilidad de salir de sus casas, deben tener la posibilidad de escondites y subniveles en alturas, esto les puede ayudar a reducir el estrés, en perros las salidas y el contacto social son muy importante y para ambas especies el juego es fundamental para desarrollar conductas propias de la especie. Establecer rutinas de comida, salidas y juego ayuda a que el animal controle su ambiente, evitando frustraciones y bajando la ansiedad. Sesiones de modificación de conducta por parte de un especialista son necesarias dependiendo del caso a tratar, generalmente con técnicas de condicionamientos y desensibilizaciones que ayudan a los animales con estímulos estresantes que son difíciles de remover o evitar, animales con comportamientos estereotipados, compulsivos, etc. A veces es necesario usar psicofármacos o feromonas que son coadyuvantes del tratamiento en general. Recuerde que en estas situaciones el castigo no beneficia en nada al comportamiento y a la relación con su mascota.

"NO ES DESCONOCIDO PARA TODOS QUE LA PIEL ES EL REFLEJO DEL BIENESTAR Y EL MANTENIMIENTO SALUDABLE DEL CUERPO, Y QUE ALGUNAS ENFERMEDADES OCURRIDAS EN EL HÍGADO, TIROIDES, SISTEMA CIRCULATORIO, ENTRE OTRAS, SE REFLEJAN DIRECTAMENTE EN EL ESTADO DE LA PIEL."

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