Antes de ir de una a llenar el plato de su nuevo alimento, debes considerar que modificar su dieta no es una tarea tan sencilla si deseas que no tenga consecuencias graves en su salud. Entonces, luego de saber con qué producto finalmente harás el cambio en la ingesta de tu mascota, lo siguiente será presentárselo de forma paulatina.

 

¿Por qué no se puede hacer el cambio rápidamente?

 

Si bien las personas tenemos la cualidad de que podemos ingerir distintos tipos de alimento sin que esto nos genere algún malestar (salvo situaciones de intolerancias específicas), los perros no tienen esta misma capacidad de adaptación por condiciones en su cuerpo.

 

La flora bacteriana de su tracto digestivo no es tan variada como en el caso de los humanos, por lo que para ellos resulta más difícil sintetizar y metabolizar los nutrientes que consumen. Es por eso que las alteraciones en su dieta pueden generar malestares estomacales como diarreas, vómitos, gases, gastritis y hasta enfermedades más complejas como heces hemorrágicas o una deshidratación de la mascota.

 

Por supuesto, la tolerancia a los cambios de dieta dependerá de cada perro y sus antecedentes en lo que respecta a salud. Usualmente, mientras más pura sea la raza del peludo, su estómago es más sensible; aunque esto no quiere decir que los mestizos no sean propensos a malestares causados por una alteración en su ingesta. Cada perro reacciona distinto, y es algo a tener en cuenta si en la familia existe más de uno y se desea hacer el cambio para todos.

 

Sin embargo, el hecho de que las modificaciones en su alimentación pueden generarle molestias estomacales no significa que no debes cambiarle nunca su comida. Es más, habrá etapas en su vida en el que requerirá una variación en su dieta en relación a su edad, actividad física, hasta condición de salud ya que, dependiendo de esto, cambian las necesidades nutricionales de tu mascota (aunque de eso hablaremos más adelante).

 

Además, si el cambio de alimento es por uno de mejor calidad, que se adapta más a los gustos y necesidades de tu mascota, ¿qué puede tener de malo querer hacer esa transición? Recordemos que, para una salud óptima, es vital una alimentación adecuada que nutra completamente a tu perro y potencie las funciones vitales de su organismo.

 

Lo importante, entonces, es lograr este cambio sin alterar el bienestar de tu peludo y –algo también muy importante– consiguiendo que su nueva comida le parezca tan agradable como la anterior y hasta más.

 

Pero ¡no tienes de qué preocuparte! Aquí te dejamos una serie de pasos que te ayudarán a salir airoso de este reto.

 

¿Cómo debe hacerse esta transición?

Aunque no lo parezca, los perros son animales de hábitos que necesitan que su vida se establezca en rutinas hasta en las cosas más sencillas, desde su alimentación hasta los paseos, horas de juego y sociabilización. Si una de estas rutinas cambia de repente, su tranquilidad resulta alterada, lo que puede desencadenar estrés en tu mascota.

 

Así que el cambio de su comida no solo debe de hacerse de forma paulatina para acostumbrar su estómago, sino también para no afectarlo emocionalmente. De hecho, muchos perros rechazan categóricamente su nuevo alimento porque fue introducido a sus vidas de manera brusca, alterando sus esenciales rutinas.

 

Por esto, lo más recomendable es establecer una transición progresiva durante una semana o 12 días para que las enzimas y bacterias de su sistema digestivo se adapten a su nueva dieta. Esta cantidad de días variará según la sensibilidad de la mascota o de la reacción al alimento.

 

Antes de comenzar a hacer el cambio, recuerda que debes tener ambos tipos de alimentos a tu disposición. La transición sería así:

 

  1. Los primeros dos días: Sin aumentar o disminuir la cantidad total de comida que le sirves a tu perro regularmente, mezcla en su plato un 75% de su alimento regular con un 25 del nuevo. Al ser una textura nueva para él, es posible que se sienta extrañado al comer, por eso es importante mezclarlo bien, para que las croquetas se fusionen y su masticación no les impresione. En esta etapa, puedes comenzar adquiriendo sobres en vez de latas, ya que sus versátiles tamaños, como los Pedigree Pouch, te permitirán servirle las cantidades apropiadas sin tener que preocuparte por almacenaje. No te alarmes si tu perro deja parte del alimento húmedo, vuelve a servirle la misma cantidad en la siguiente comida y así sucesivamente hasta que veas que lo ingiere por completo.

  2. Del tercer al cuarto día: Tal como en el paso anterior, debes mezclar ambos alimentos, solo que a partir de este momento las proporciones deben ser de mitades iguales. Aquí empezarás a notar que tu perro beberá menos agua de su recipiente, pero recuerda que eso se debe a que su nueva forma de alimentación está hidratándolo, por lo que su sed no será la misma que cuando solo consumía alimento seco. Las comidas enlatadas o de sobre contienen hasta un 80% de humedad o más. Por ejemplo, las Pedigree Lata Nutrición Completa alcanzan el 82%, lo que quiere decir que de cada 100 gramos de alimento que consuma, está ingiriendo 82 gramos de agua.

  3. Del quinto al sexto día: Si tu mascota ha aceptado a plenitud la introducción de su nuevo alimento, ya es momento de pasar al siguiente nivel: servirle más cantidad de la dieta húmeda y menos de la seca. Procura que las cantidades sean de un 25% de su viejo alimento y un 75 del nuevo. Ya para este momento, puedes optar por comprar las presentaciones en lata con mayor cantidad.

  4. A partir del séptimo día: ¿Tu peludo come con gusto su alimento húmedo y no ha presentado ningún malestar estomacal? ¡Felicidades! Ya tu perro puede consumir exclusivamente su nueva dieta. Ahora bien, si te parece muy pronto aún que deje su vieja forma de alimentación, puedes considerar servirle por las mañanas de su comida seca y por las noches de la húmeda y así hasta que sientas que puedes prescindir del pienso.

 

No obstante, como sabemos que unos perros son más difíciles que otros, aquí te dejamos también una serie de consejos que te ayudarán a consolidar con éxito el cambio de su dieta:

 

*Acostúmbralo a comer en horarios: A las mascotas que tienen el plato a su disposición todo el día, les puede costar mucho el cambio al alimento húmedo, ya que estarán condicionados a comer justo cuando se les sirve, cuando están acostumbrados a administrarse su alimentación. Entonces, para evitar este choque, lo que puedes hacer es –mucho antes de comenzar el cambio de dieta– servirle la comida en determinados momentos del día (de dos a tres dependiendo del tipo de perro) y retirar el plato a la media hora. Es posible que en los primeros días no coma lo suficiente, pero al poco tiempo entenderá que debe hacerlo justo cuando le sirves.

*Calienta la comida: Ya cuando comiences la transición de la dieta, trata de calentarla un poco antes de servírsela, eso potenciará el olor y sabor de su nuevo alimento, logrando que tu perro se sienta más cautivado. Eso sí, que la comida esté apenas tibia, puesto que si se lo sirves muy caliente podrías causarle daños en su boca y tracto digestivo.

*Sé persistente: Muchos canes son capaces de persuadir a sus dueños con sus gestos, así que tanto tú como las demás personas que compartan el hogar deben ser muy perseverantes en educar a su peludo, evitando darle “bocadillos” o sobras de comida pensando que el perrito “está hambriento”.

 

¿Por qué cambiar el alimento de mi perro?

A parte del deseo de cambiar su dieta y evitar que se aburra de comer siempre lo mismo, como mencionábamos más arriba, hay momentos en la vida de tu mascota que esta necesitará variar su alimentación para poder estar sano.

 

Por ejemplo, la ingesta de los cachorros debe ser distinta a lo de los adultos porque podrían presentar anomalías en el crecimiento de sus huesos y articulaciones ante la carencia de ciertos nutrientes. Por eso, la línea Pedigree Junior Sano Crecimiento ofrece una mayor cantidad de proteínas, calcio y fósforo, para un buen desarrollo de los dientes y huesos de tu peludo. Mientras que los alimentos para adultos deben contener vitaminas y minerales que refuercen el sistema inmunitario, como la Pedigree Adulto Nutrición Completa.

 

También, pasados los siete años de vida, se debe considerar que el can está entrando a su edad avanzada o sénior, momento en el que son propensos a problemas de salud como la artrosis y podrían necesitar un alimento específico.

 

De igual forma, existen enfermedades o patologías que condicionarán la ingesta de tu mascota, es por eso que antes de cualquier elección de alimento, lo mejor es que consultes con su veterinario cuál es la opción más adecuada para tu mascota y su salud.