Travieso, juguetón, destructor consagrado y muy consentido… Así es un Bull Terrier. Su cabeza es algo ovalada, con ojos triangulares y orejas erguidas. Aunque en apariencia parezca un poco feroz, serio y agresivo, el Bull Terrier es un perro muy dulce. Suele ser un perro tranquilo y bastante amistoso, leal como pocos y entregado a los juegos con su amo. Les encanta compartir con otros perros, por lo cual deben estar expuestos a un período de socialización desde una edad muy temprana, para que puedan relacionarse correctamente en su edad adulta. Viven alrededor de 10 a 12 años.

Son excelentes perros de compañía, se destacan también por su valentía  e inteligencia, si se les entrena adecuadamente pueden llegar a ser muy buenos perros guardianes.  Necesitan un alto nivel de actividad física; este rasgo se puede aprovechar para realizar actividades de entrenamiento y obediencia, usualmente son un poco tercos, pero con tranquilidad y persistencia, se logran excelentes resultados.

Un Bull Terrier pesa entre 27 y 35 kg, su altura va desde los 36 hasta los 44 cm, de aspecto grueso, poderoso y musculoso, su pelo es predominantemente blanco o barcino y es muy corto.

Cuidados

  • La mayoría de los Bull terrier son de color blanco, lo cual los hace propensos a sufrir de enfermedades de la piel, por lo cual es necesario acudir al veterinario si aparece algún indicio de enfermedad, como rascado, coloraciones anormales, lamido excesivo o mal olor.

  • Los Bull Terrier son muy resistentes al dolor, por lo cual podrían enfermarse sin que notes grandes cambios de actitud.

  • Son perros “aspiradora”, comen casi todo lo que esté a su alcance y podrían sufrir obstrucciones intestinales o intoxicarse. Educa y controla la ingestión de objetos para evitar el quirófano a toda costa.

  • Protege sus riñones! Tienen una extraña predisposición genética a sufrir enfermedades renales, para evitarlo debes hacerle un chequeo cada seis meses, mantener abundante agua limpia a disposición y llevarlo a hacer sus necesidades mínimo tres veces en el día.

  • Una revisión periódica ayudará al veterinario a descubrir problemas cardíacos como soplos y enfermedades valvulares, que también se encuentran comúnmente en la raza.

  • Un gen recesivo que codifica su color blanco, también es el responsable por algunos casos de sordera, por lo cual el veterinario debe hacerle un test para evaluar su capacidad auditiva, en algunos criaderos es una prueba obligatoria en cachorros.