Los ladridos son la mejor manera que tienen nuestros perros de comunicarnos sus emociones. Muchas veces la gente asocia un ladrido con agresividad y genera temor pero la realidad es que son diferentes sonidos los que puede producir.
Un ladrido es entonces un llamado de atención frente a un suceso extraño, ganas de jugar o comer.
Cuando los ladridos son excesivos y difíciles de controlar es importante identificarlos y encontrar la solución adecuada si están relacionados con problemas comportamentales.

Para entender un poco más a tu perro ten en cuenta las situaciones, tono, frecuencia y lenguaje corporal.
Podemos entonces identificar estos tipos de ladrido:
Frustración: el sonido tiene nervios y el tono es alto.
Juego: Siempre tu perro va a estirar las patas y el tono es agudo.
Miedo: Observa siempre su cola. El ladrido es corto.
Alerta: Es un sonido grave.
Territorial: Cambia a medida que la amenaza está más cerca

Aprender de tu perro te va a permitir identificar las posturas que acompañan los ladridos.

Otra situación muy común en la que los perros ladran es cuando están solos, lo cual puede ser molesto para otras personas del conjunto.
Para este tipo de casos puntuales es necesario realizar actividades donde dejes a tu perro solo por lapsos cortos de tiempo y le des premios por buen comportamiento.

Bajo ninguna circunstancia debes castigar a tu perro por ladrar sin razón alguna ya que es una manera de comunicación que solo debes aprender a identificar y corregir si se vuelve molesta o incómoda.