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Al momento de adquirir una mascota es determinante saber cómo se comunica con nosotros y cómo interpreta nuestro lenguaje para así establecer un vínculo sano.

 

La comunicación es el proceso en el que un emisor (el canino) envía una señal al receptor (el propietario) por un canal determinado buscando un respuesta (modificar la conducta). Por lo tanto, cuando nuestro perrito envía alguna señal comunicativa busca que cambiemos nuestra actitud hacia él; si no lo logramos el encontrará otras maneras no tan positivas de comunicarse.

 

El canino utiliza diversos canales para comunicarse con nosotros; el primero es el canal postural, es decir su cuerpo. Con su orejas nos muestra miedo intenso, alegría, estados de alerta o irritabilidad. Pone hacia adelante las orejas para aumentar su tamaño mostrando dominio, y reduce su tamaño poniéndolas  hacia atrás ante el miedo y la sumisión. Un canino mira a los ojos a su propietario en señal de desafío o llamando su atención y muestra sus dientes delanteros en señal de advertencia para que no le toquen;  si es ignorado mostrará sus colmillos exhibiendo su arma más letal. Ante una agresividad por miedo abren plenamente su hocico mostrando sus muelas y al hacerlo seguramente morderán.

 

Un perrito puede emitir más de ochenta sonidos diferentes para comunicarse con nosotros a través de su canal auditivo. Como en el humano los sonidos difieren en su tono (graves o agudos),  mostrando la intención de su comunicación; en la velocidad (rápidos o lentos) mostrando urgencia; en la intensidad (fuertes o suaves) pidiendo cariño, atención o frustración y miedo. Además, pueden captar sonidos a frecuencias mucho más altas o más bajas que el humano no puede captar y es por eso que vemos mascotas ladrando o maullando sin explicación aparente.

 

Entre las principales vocalizaciones que  emiten está el ladrido (desarrollado por los caninos exclusivamente para el hombre, ya que sus ancestros, los lobos, no lo hacen), maullidos (sonidos territoriales), gañidos (lo hacen cuando se quedan solos), gorgojeos (vocalizaciones cortas de cariño y atención), entre otros.

 

El canal mas desarrollado es el canal olfativo o feromonal. Los animales poseen un órgano “vomeronasal” (desde el paladar al cerebro) usado para captar los olores emitidos desde diferentes partes del cuerpo llamados feromonas, los cuales comunican mensajes muy especializados. En las almohadillas de sus patas expelen feromonas de identificación y es por eso que cuando orinan o defecan raspan el piso como dejando su firma. Eliminan feromonas de dominancia de su dorso en el momento en que se erizan ante la presencia de perros de su mismo sexo para mostrar su agresividad y  fuerza.

 

Las feromonas de apaciguamiento alrededor de su hocico son emitidas al frotarse contra nosotros o cuando nos lamen para decir que nos aman y que reconocen nuestra autoridad.  Alrededor del ano tienen unas glándulas con feromonas de reproducción, es por ello que los machos levantan la pata y al sacarlos al parque orinan constantemente los lugares donde otros han olfateado y orinado dejando claro lo sanos que están, lo dispuestos a aparearse y la ubicación donde se encuentran.

 

Nuestras mascotas conocen plenamente nuestro lenguaje porque todo el día nos observan, nos acompañan y nos esperan. Sin embargo muy pocas veces respetamos y conocemos sus señales causando problemas al momento de educarlos. Por lo tanto es indispensable asesorarse con respecto a la forma más adecuada de construir un vínculo con nuestra mascota. 

 

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