¿Cuándo comenzó a pasar?

Lo primero es encontrar la causa de las malas conductas. Si tienes un cachorro, es normal que quiera jugar y morder cosas todo el día, que ignore tus órdenes y que quiera morder cosas extrañas o jugar con objetos que no le pertenecen. Su aprendizaje y su buen comportamiento dependen de ti.

Si tu perro no para de jugar, correr y morder todo en su edad adulta es posible que esté acumulando excesos de energía que no son saludables, y alteran su comportamiento, generando conductas negativas. Este comportamiento puede ser una reacción al aburrimiento, ansiedad por separación (mascotas muy consentidas), falta de socialización o una intención de llamar la atención.

Descarta enfermedades

En algunas ocasiones, los comportamientos extraños suceden como respuesta a una enfermedad, o a momentos de malestar físico. Si tu pero normalmente es muy tranquilo y de repente comenzó a mostrar conductas extrañas, es momento de llevarlo con el veterinario para hacer una revisión.

¿Cómo manejarlo?

Si después de descartar enfermedades, el perro aún muestra signos de hiperactividad, debes ignorarlo, así no refuerzas un comportamiento que a largo plazo puede tener consecuencias en la relación con tu mascota. Si tu pero muestra una conducta inaceptable debes encontrar una forma de reprenderlo, en un tono y forma particular que él pueda relacionar con algo negativo.

El refuerzo positivo siempre va a ser la mejor opción, por esto solo premia a tu perro si está tranquilo y sigue tus órdenes. Las caricias y halagos no son siempre lo más recomendable, pues muchas veces pueden conducir a tu perro al mismo estado de excitación. Una galleta es suficiente. 

El ladrido es una respuesta común ante todo lo que represente para él una amenaza o le genere incomodidad. De esta manera, los perros buscan intimidar al otro ser para que desista de sus intenciones. Si tu perro se ha convertido en la alarma de seguridad de tu casa, y está incomodando a todos con sus ladridos, debes establecer correctivos.  El abandono, los golpes o los castigos no son la solución.

Educa desde temprana edad

Un cachorro aprende fácilmente que si ladra puede conseguir lo que quiere, lo cual hace que sea más difícil corregir estas conductas en la edad adulta. Como propietario, debes aprender a comunicarte con tu mascota, para que le sea más fácil entender cuáles son los comportamientos que no toleras. Educa con amor, paciencia y mucha tolerancia, tus señales deben ser claras y tu actitud frente al comportamiento no deseado debe ser siempre la misma, independientemente de la situación, o las personas que los rodeen.

Hay diferentes procesos que pueden ayudar al manejo de estos comportamientos:

- Identifica el factor que provoca el comportamiento y evita darle lo que quiere. Por ejemplo, si tu perro ladra para que lo dejes entrar a la sala y lo consigue, estás reforzando esa conducta. La condición para entrar es que no ladre y esté en calma.

- Los castigos no deben estar relacionados con gritos o golpes, ya que esto genera aún más ansiedad. Evita al máximo las actitudes negativas y reemplázalas por refuerzo positivo. Siempre, así tu perro esté quieto sin hacer nada, debes premiarlo. La calma es una virtud que merece reconocimiento.

Una de las mejores soluciones para este tipo de problemas de comportamiento es mantener a tu perro activo y distraído con actividades sanas. Salir al parque le permite reconocer olores, ver a otros de su especie y generar patrones de socialización que disminuirán sus niveles de ansiedad. No ver las mismas cuatro paredes despejará su mente, y le dará algo en qué pensar, algo con qué soñar y una vida más tranquila. Antes de juzgar a tu perro como “hiperactivo”, analiza qué tanto de eso es culpa tuya.

Identifica el temperamento de tu perro, encuentra la causa de su ansiedad y tómate el tiempo necesario para desarrollar actividades que satisfagan sus necesidades. Tu cariño y comprensión van a ser siempre las mejores herramientas.