displasia de cadera en perros

¿Qué es la Displasia de Cadera?

 

Es una malformación osteoarticular de origen genético, en la cual la cabeza del fémur se desplaza de su posición natural dentro de la cavidad articular receptora en la cadera, generando fibrosis, lesión de ligamentos, dolor y cojera permanente.

 

Causas

Esta enfermedad es principalmente hereditaria y se transmite de la madre a los hijos por medio de la información genética, lo cual dificulta su erradicación, convirtiéndola en un problema común.

 

Diagnóstico

La displasia se desarrolla en las primeras etapas de vida del perro, por tanto es necesario hacer pruebas hacia los 3 o 4 meses de edad, para que los resultados  se hagan evidentes y permitan realizar un seguimiento de la enfermedad.

 

Factores de Riesgo

La aparición de los primeros signos de displasia depende de factores como el entorno y la calidad de la alimentación. Los perros de raza grande tienen un proceso de desarrollo diferente a los perros de raza pequeña y por eso sus requerimientos nutricionales deben ser tenidos en cuenta a la hora de elegir el alimento. Los perros de razas grandes necesitan proteína animal de alta calidad, que asegure el desarrollo saludable de tejidos y articulaciones.

 

Displasia en perros adultos

La displasia también puede darse en la edad adulta como consecuencia de procesos como la artrosis. Los síntomas más comunes son las dificultades para levantarse, para subir escaleras o subir al carro. Los tiempos de paseo y la disposición de juego se ven reducidos por el dolor que produce la displasia.

 

Tratamiento

Existen procedimientos quirúrgicos que ayudan a frenar los daños causados por la enfermedad, cuidar a un perro con displasia necesita de toda nuestra dedicación. Ejercicio regular suave con orientación médica fortalecerá la masa muscular y ayudará a soportar el peso, así como las sesiones de fisioterapia y los masajes. Es importante proteger al perro del frío y ayudarlo en sus ejercicios diarios.

 

¿El peso importa?

Mantener un peso adecuado es muy importante en la prevención de los riesgos asociados a la enfermedad, pero más aún para llevarla de una mejor manera si ya está diagnosticada. El cuadro ya existente se complica aún más en perros de más de 25 kg de peso, debido a que las articulaciones deben hacer un esfuerzo mayor para sostener el cuerpo.

 

Consejos para reducir el dolor

 

Contar con un espacio en donde el perro pueda nadar, ayuda a fortalecer los músculos ubicados alrededor de las articulaciones, encargados de controlar el movimiento, reduciendo el dolor. Para que tenga un efecto notorio, esta actividad debe realizarse dos veces por semana.

 

Perros de razas grandes como el labrador tienen una alta predisposición genética a sufrir de displasia, pero también un gusto indiscutible por el agua, lo cual hará del tratamiento una experiencia positiva.

 

El médico tratante formulará un tratamiento a base de analgésicos y antiinflamatorios, según necesidad. Al ser una enfermedad degenerativa que requiere tratamientos largos, no debes descartar los tratamientos alternativos (acupuntura, reiki, medicina homeopática).