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A través del lenguaje corporal y de su voz, nuestros perros tienen la capacidad de transmitirnos estados de ánimo, emociones y posturas frente a situaciones.

 

Hablar con tu mascota no es una cosa de locos, en realidad tienen mucho sentido. Cuando lo haces con frecuencia el perro aprende a reconocerte, a interpretar tus tonos de voz y a asustarse o tranquilizarse cuando los utilizas. La voz humana es un modulador de conducta, y la receptividad que tienen hacia ella es directamente proporcional a la conexión que existe entre el dueño y su perro.

 

La clave es: Escuchar y Observar

El perro utiliza los mismos patrones de comunicación con nosotros y con otros de su especie. Los sonidos que hacen pueden expresar miedo o enfado, y las diferentes tonalidades en sus ladridos son un indicador de los distintos estados de ánimo. Cuando son agudos, pueden reflejar inseguridad. Si el perro está relajado, tanto su expresión corporal como sus ladridos transmiten alegría.

 

Otra forma de comunicación es enseñar los dientes; el mensaje que esto transmite es que está muy enfadado. Cuando rasca el suelo con la pata, sin llegar a escarbar, también quiere llamar la atención porque necesita algo.

 

Los perros comienzan a utilizar este sistema de comunicación a una corta edad, más o menos a las ocho semanas. Antes del año, el perro ha desarrollado por completo su sistema de comunicación. Su cola es una de las partes más visibles del cuerpo y con la que mejor se comunican con los humanos y el resto de la manada.

 

Una posición erguida y rígida de la cola, indica incomodidad hacia una persona u otra mascota. Si está entre sus patas puede significar miedo y sumisión. Por esto es importante entender que POR NINGÚN MOTIVO debes cortar la cola del perro, ya que esto afectará la manera como este se relaciona con sus semejantes, y podría generar problemas de comportamiento, agresividad o un temperamento excesivamente nervioso.

 

Romper cosas cuando se encuentra solo, mostrarse intranquilo y llorar, son signos inequívocos de estrés. Si tu mascota se comporta de esta manera, significa que necesita más atención de tu parte, salir a caminar, correr o jugar y quemar energías. Un perro que permanece todo el día en casa sin realizar ninguna actividad tiende a volverse destructor y poco sociable.

 

Estos son algunos de los factores que pueden estresar a tu perro:

 

*Miedo a los truenos o a la pirotecnia

Esta es una de las situaciones estresantes más comunes en perros. El ruido fuerte de los truenos o de los fuegos artificiales constituye una fuente de estrés para muchos perros. Dar vueltas, corretear por la casa, aullar, esconderse bajo las camas y jadear como respuesta al ruido que les molesta, son respuestas comunes que pueden poner al perro en riesgo a menos que se encuentre en un lugar seguro. Mantén a tu perro dentro de la casa, permite que busque resguardo en el lugar que él quiera y no lo regañes ni lo busques para consentirlo. Esto solo aumentará sus niveles de ansiedad. Tampoco lo mantengas amarrado o encerrado.

 

Los perros con fobia a los truenos a menudo manifiestan conductas destructivas, tales como cavar u orinar en sitios indebidos, lo cual puede generar incomodidad en los habitantes de la casa. Es importante que todos los miembros de la familia comprendan la situación y se muestren tolerantes; deben entender que es un estado de angustia que el perro sólo podrá superar con amor y comprensión.

 

En el mercado existen unos chalecos semielásticos que se ajustan al torso del perro simulando contacto permanente y funcionan muy bien para hacer que la mascota se sienta segura, reduciendo las consecuencias negativas de su fobia.

 

*Ansiedad por separación

El perro entra en pánico al darse cuenta que el amo se ha ido y debe permanecer solo en casa. Generalmente ocurre en perros que pasan gran parte del día y la noche con sus dueños. También sucede en mascotas muy consentidas o humanizadas.

 

También pueden padecerla cuando se los separa de otra mascota que pertenecía a su grupo familiar. La ansiedad de separación se manifiesta de distintas maneras, pero las más comunes son actividades frenéticas como destruir los muebles, ladrar, aullar, cavar en las puertas, orinar por toda la casa o romper los objetos que se encuentren a su alcance. Para mejorar sus reacciones, puedes dejar a su alcance prendas con tu aroma y juguetes. Dejar la luz encendida si vas a regresar en la noche es imprescindible. En algunos casos dejar el televisor o la radio encendida ayuda a generar distracción. Nunca debes castigar a un perro por haber ensuciado la casa o mordido los muebles durante tu ausencia. Esta conducta es una respuesta al pánico generado por su ansiedad y no una conducta de "perro malo".

 

*Ansiedad por socialización

Los perros pueden volverse muy ansiosos al subir al auto o en paseos en público. En general, un perro nervioso va a reaccionar de forma agresiva al estar rodeado de gente o mascotas desconocidas. El perro pierde el control de sus impulsos al verse envuelto en una situación que le genera temor y podría atacar. Para algunos perros, las visitas en la casa pueden provocar ansiedad e incomodidad, y las reacciones van desde emitir chorros de orina, hasta esconderse o agredir al visitante.

 

Las visitas deben presentarse al perro en forma tranquila y el dueño debe tener a mano premios que serán utilizados si la visita transcurre sin contratiempos. Los perros que asocian el viajar en auto con la visita al veterinario pueden mostrar una conducta miedosa al acercarse al vehículo. Estos perros pueden beneficiarse al ser atraídos hacia el auto de forma cuidadosa con golosinas, más que al ser forzados o empujados.

 

La ansiedad por socialización con otros perros se presenta con frecuencia en perros cuyos dueños han evitado que se acerquen a otros perros desde temprana edad. El miedo y la sensación de inseguridad se transmiten de manera directa del dueño al perro al gritar o emitir sonidos de angustia cuando otra mascota se acerca, y también al tirar de la correa para evitar el encuentro. Tu perro puede ser tu bebé, pero sigue siendo un animal, y el compartir espacios con otros de su especie le dará la seguridad y la inteligencia que necesita para relacionarse tranquilamente y sin contratiempos. Permítele ser un perro.

 

Estos patrones de comportamiento negativo afectan tanto al dueño como al perro. El corregir las conductas negativas con paciencia y sin agresividad, educará a un perro tranquilo y fuerte, que será capaz de desenvolverse sin problemas en muchas situaciones cotidianas.

 

Tips que lo pueden ayudar

   - Si el perro siente que toda la familia entiende sus estados de ánimo se sentirá parte de la familia, se comunicará de forma más elocuente y será más feliz.

 

   - Debes dedicarle tiempo a tu perro, y buscar entenderlo para que tu lazo se fortalezca.

 

   - Crea rutinas de ejercicio, o un cronograma de actividades. Dentro de tu agenda diaria siempre debe haber un espacio mínimo de 20 minutos con tu mascota.

 

   - Deja que tu perro socialice, tanto con humanos como con otras mascotas. Privarlo del contacto con el mundo exterior solo incrementará sus miedos y generará malas actitudes para con los demás.

 

   - Varias son las situaciones que generan miedo o inseguridad en un perro. Los truenos, la soledad o la presencia de otras personas ocurren comúnmente en la vida diaria, y es tu responsabilidad ayudar a tu perro a superar el temor, para  mejorar su calidad de vida.

 

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También --> 8 reglas básicas para que salgas con tu perro a jugar


 

 

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