Estimula la salud de tu cachorro con probióticos en su dieta

 

Seguramente te habrán dicho mucho que si deseas que tu cachorro se forme de una manera saludable, que le garantice no solo un óptimo crecimiento sino también ser un perro sin tantos problemas de salud en el futuro, es primordial ofrecerle una adecuada alimentación. Más porque existen elementos en su ingesta, como los probióticos, que evitan alteraciones en la flora intestinal, cuya estabilidad resulta indispensable a la hora de prevenir ciertas enfermedades.

 

Una incorrecta dieta podría perjudicar dicha flora en tu mascota, atrayendo consecuencias graves para su bienestar. Un aspecto que bien hay que tomar en cuenta al considerar que la salud intestinal es una de las 10 razones principales de visitas al veterinario.

 

¿Por qué?

 

La flora intestinal, compuesta por un conjunto de bacterias beneficiosas para el organismo, desempeña varias funciones como intervenir en la digestión de los alimentos y absorción de los nutrientes (esencial si nuestro peludo está en su etapa cachorra), ayudar en la síntesis de vitaminas y minerales, y proteger al sistema digestivo de bacterias patógenas.

 

Por ello, debido a su importancia, si se llega a presentar un desequilibrio en la flora habrá repercusiones en la salud del perro. Algunas de estas son: hinchazón abdominal, diarrea, vómitos, dolor abdominal, aumento de gases y hasta disminución de la respuesta inmunológica.

 

Es por eso que últimamente se le ha otorgado más importancia al papel de los probióticos en el cuidado de la flora intestinal de los perros, en especial de los cachorros. Entonces, para que estés al tanto del por qué debes incluirlo en la dieta de tu peludo, en este texto te explicaremos en qué consisten, cómo se diferencian, cómo influyen en su cuidado digestivo y hasta de qué fuentes puedes conseguirlos.

 

Brown Shih Tzu on Green Grass 

 

Probióticos: ¿con qué se come eso?

 

Según su origen griego, el término probiótico significa “a favor de la vida” y la Organización Mundial para la Salud, en 2002, los definió como “microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del organismo hospedador”.

 

En otras palabras, los probióticos son “bacterias buenas” presentes en ciertos alimentos o suplementos dietéticos que ayudan a mejorar la flora intestinal y, por ende, logran efectos positivos en todo el organismo de nuestro perro.

 

¿Cómo?

 

Tanto en los humanos, como en los animales, en los organismos habitan millones de bacterias beneficiosas que trabajan para mejorar las funciones vitales y para protegerlo de enfermedades. Sobre todo en la boca, intestino delgado, intestino grueso y colón. Pero también existen las malas que causan enfermedades e infecciones ante situaciones concretas como el estrés.

 

Ingerir probióticos lo que provoca es que se modifique la flora intestinal, porque estos se encargan de reducir la cantidad de agentes nocivos en ella y aumentar la de los buenos. Estos, además, están presentes en toda etapa de la vida, desde el nacimiento y la lactancia, hasta en el crecimiento cuando lo obtienen a través de su alimentación.

 

Y aunque sobre su existencia y sus efectos positivos se sabe desde el siglo XIX, gracias a los estudios del químico y bacteriólogo Louis Pasteur sobre la pasteurización, tanto la medicina humana como la veterinaria no le habían dado la merecida importancia a los probióticos hasta hace poco, cuando comenzó este auge actual por la conciencia sobre la nutrición humana que ha invadido poco a poco también el terreno de la alimentación de las mascotas.

 

¿Cuáles son los distintos tipos de probióticos?

 

Además de numerosa, es muy variada la cantidad de cepas de bacterias beneficiosas que se les pueden ofrecer a nuestros perros. Sin embargo, entre las más recomendadas son pertenecientes a las especies de Bifidobacterium y Lactobacillus.

 

La primera consiste en un grupo de bacterias que suelen alojarse en los intestinos de los seres vivos, pero que también pueden ser cultivadas fuera del cuerpo y tomarse vía oral. Usualmente se usan para tratar afecciones relacionadas a los intestinos ya que estas ayudan a restaurar las bacterias buenas que han sido eliminadas por cuadros diarreicos o consumo de antibióticos; aunque también se usan para reforzar el sistema inmune y reducir el colesterol.

 

Algunas de las cepas de bifidobacterias que convienen a los perros son las Bifidobacterium animalis, Bifidobacterium lactis, Bifidobacterium bifidum, Bifidobacterium longum, entre otras.

 

Por su parte, los lactobacilos, denominados también bacterias del ácido láctico, son un género de bacterias Gram positivas anaerobias aerotolerantes cuya gran mayoría de miembros pueden convertir la lactosa en ácido láctico, lo que produce la fermentación láctica. Por eso, desde hace mucho tiempo, se han empleado para la conservación de alimentos a través de la fermentación, como en el caso de la leche para hacer yogurt. Unas de sus funciones, similares a la especie anterior, consisten en fermentar los residuos de los alimentos, estimular y regular el sistema inmunitario y defender el organismo de bacterias dañinas.

 

Entre los lactobacilos beneficiosos para los canes están los Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei, Lactobacillus plantarum, Lactobacillus bulgarious, Lactobacillus rhamnosus.

 

¿Y los prebióticos?

 

¡No te confundas! Por muy parecidos que sean ambos nombres, la función y orígenes de estos son distintos al de los probióticos.

 

Los prebióticos consisten en fibras de origen únicamente vegetal, las cuales no pueden ser digeridas por el intestino delgado y funcionan como sustrato de las bacterias que habitan en el intestino grueso.

 

En pocas palabras: estos no son más que el alimento de los probióticos. Por lo que su rol es más complementario. No obstante, el uso de ambos puede resultar muy beneficioso, debido a que, cuando los prebióticos alimentan las bacterias buenas logran que estas se multipliquen por sí mismas, favoreciendo la capacidad de absorción de los nutrientes, la regulación y buen funcionamiento de la producción de hormonas, así como también el mejoramiento del sistema inmunitario.

 

El problema es que estas no se limitan a alimentar a las buenas, también podrían hacerlo a las malas, por lo que es preferible evitar este riesgo, más si se trata de un perro que sufra complicaciones o enfermedades gastrointestinales.

 

Además, otra de sus grandes diferencias es que, al no ser microorganismos vivos, pueden resistir calor, frío y humedad; por lo que es más común encontrarlos en los alimentos concentrados.

 

Los tipos de prebióticos más estudiados son la inulina y fructooligosacáridos, los cuales se pueden proporcionar a la dieta de forma natural (a través de alimentos) o con concentrados cuyas fórmulas los tengan añadidos, como el Pedigree Cachorro Sano Crecimiento

 

Entre las comidas que los contienen de forma natural, y que pueden consumir los perros sin problemas en reducidas cantidades, están las bananas, la cáscara de la manzana, la achicoria, la zanahoria, los espárragos y la miel.

 

Otro término que no debe confundirte son los simbióticos. Estos son productos que ya incorporan conjuntamente tanto probióticos como prebióticos, con la intención de que al llegar al intestino, juntos puedan agilizar el proceso de crecimiento  y colonización.

 

Un buen ejemplo de alimento simbiótico es la leche materna porque contienen lactobacilos, bifidobacterias, fructooligosacáridos y nuceótidos. De allí que, últimamente, las fórmulas de leches maternas, tanto para humanos como para peludos, estén incorporando simbióticos.

 

Black and White Short Coated Puppy Sitting on Green Grass

 

Puedes obtenerlos de fuentes naturales y suplementos

 

Si bien estas bacterias buenas ya viven en los intestinos de tu mascota, como te hemos explicado, lo mejor para él es estimular la producción y renovación de estas, ya que, mientras más rica en probióticos sea la flora intestinal de tu cachorro, mejor se formará su sistema inmunitario y más saludable será cuando sea adulto.

 

Y aunque ya te hemos dicho que la forma de suministrárselos es a través de la alimentación, seguramente te preguntarás en qué comidas en específico puedes conseguirlos.

 

Existen ciertos alimentos que contienen probióticos, tales como algunas frutas y legumbres fermentadas, el kéfir o el repollo; pero la principal fuente que sí es apta para el consumo de los canes es el yogurt natural u orgánico (que no tenga azúcar o grasas trans), puesto que está formado por un cultivo de bacterias en las que se encuentran tanto lactobacilos como bifidobacterias.

 

Otra forma para ofrecerle bacterias buenas a tu perro es a través de suplementos alimenticios. Actualmente existe una gran variedad de complementos alimenticios que pueden adquirirse en diversas presentaciones como tabletas o polvos.

 

Sea cuál sea la opción que se elija, lo más importante será contar primero con la aprobación de su veterinario, sobre todo para saber qué cantidades son las más adecuadas para tu mascota. Por otro lado, de preferir los suplementos, hay que vigilar que estos estén formulados específicamente para perros y que contengan como mínimo 10 cepas de bacterias. También se debe cumplir con el tratamiento tal como lo indique el médico para garantizar que no se vaya a alterar de forma negativa la flora intestinal.

 

No obstante, gracias a la importancia que se le ha dado a los probióticos dentro de las dietas caninas, sobre todo en los cachorros, hoy en día son varios los alimentos concentrados que dentro de sus fórmulas ofrecen este tipo de bacterias. Así que, si te sientes un poco inseguro de usar suplementos, puedes suplir su necesidad de probióticos cerciorándote en elegir un alimento que los contenga. 

 

 

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