¿Cómo puedo ejercitar a mi perro anciano?

 

Si tu peludo ya no juega tanto como antes, prefiere pasar más tiempo acostado que de paseo, ya no se sube con tanta agilidad sobre la cama o los muebles de la casa y le cuesta atender tus órdenes, es momento de reconocerlo: está poniéndose viejo y su actividad física se ve comprometida.

 

Pero eso no significa nada malo. Por el contrario, más bien quiere decir que, gracias a tus cuidados, tu perro ha vivido plenamente el curso de su vida y –como es natural e inevitable– ha llegado a su etapa anciana, necesitando que sus atenciones, juegos y paseos varíen para garantizarle un mejor estado corporal.

 

Entonces, para lograrlo, lo primero que hay que entender es que la vejez no es un sinónimo de enfermedad. Los perros ancianos, al igual que cualquier otro congénere más joven, pueden estar perfectamente sanos, solo que tanto física como mentalmente presentarán desgastes que los limitara en su habitual desenvolvimiento. Por ende, cometeríamos un gran error al considerar que, por viejo, hay que “dejarlos tranquilos” sin ofrecerle motivaciones o incentivarlos a hacer ejercicio.

 

Es por esto que en este texto te explicaremos la importancia de que tu mascota se mantenga activa en sus años dorados y cómo el ejercicio ayuda a que se retrasen los signos propios del envejecimiento. Además, te indicaremos de qué formas puedes ejercitar a tu mascota para que esté físicamente sano y se vea y sienta como todo un jovencito.

 

 

Conocer los cambios te ayudará a sobrellevarlos

 

Antes de establecer una nueva rutina, es relevante que sepas cuáles son las modificaciones corporales más comunes que padecen los canes en su etapa geriátrica. Así, no solo sabrás cómo será la mejor forma de ejercitarlo, sino también te ayudará a identificar cuál está afectándole más a tu perro y hasta qué punto es tolerable para él:

 

*Aparición de callos: Entre los signos más visibles del envejecimiento en los canes, además de la aparición de canas en su hocico o patas, está la formación de callosidades debido al roce en las zonas de los codos, pecho y muslos principalmente.

 

*Pérdida de masa muscular: Otro signo habitual es la disminución considerable de la masa muscular, lo que provoca que sus movimientos sean menos ágiles que cuando jóvenes y, por ende, más lentos.

 

*Tendencia a padecer enfermedades: Ante el hecho de que la capacidad de la regeneración de los tejidos disminuye con la edad, notarás que incluso las heridas más leves que aparezcan en tu mascota, tardarán más tiempo del común en sanar; así mismo, como sus organismos se encuentran más débiles, son más propensos a las infecciones y aumentan las posibilidades de padecer enfermedades como el cáncer.

 

*Dolor en los huesos: La asimilación de minerales como el calcio entorpece al llegar a la edad avanzada, por esto es normal que los perros geriátricos tiendan a presentar dolor en sus articulaciones, problemas como la osteoporosis y hasta mayores posibilidades de sufrir fracturas, más si tienen sobrepeso. Mientras que los perros con artritis tienden a bajar de peso, puesto que el dolor de las articulaciones provoca que el can evite moverse, hasta para comer.

 

*Aparición de problemas cardíacos: Al igual que en las personas, con el pasar de los años los vasos sanguíneos presentan un engrosamiento de sus paredes, provocando que el corazón deba trabajar más fuerte porque se dificulta la circulación de la sangre; razón por la que a esta edad sean más susceptibles a insuficiencias cardíacas.

 

*Debilidad de los sentidos: Es común que los canes sénior empiecen a tener dificultades con sus sentidos como sordera, por la calcificación de los huesos del oído interno; pérdida de visión por enfermedades como la cataratas o glaucoma; o hasta la pérdida del gusto, haciendo que pierdan el apetito. Asimismo, su organismo pierde las facultades para regular su temperatura, por lo que hay que evitar que estén expuestos prolongadamente a climas extenuantes.

 

*Subida de peso: Al entrar a esta etapa, la capacidad digestiva del perro se reduce, aumentando el acumulo de grasa en el cuerpo y, por consecuente, su peso corporal. Lo que puede empeorar si se descuida la cantidad de ejercicio que debe hacer diariamente. Es importante vigilar muy bien este aspecto, ya que la obesidad en las mascotas mayores es un factor muy determinante en la disminución de la expectativa de vida.

 

 

Pero, si está más débil, ¿por qué es bueno ejercitarlos?

 

Todos los perros, no importa qué edad tengan, necesitan hacer ejercicio diario para mantenerse sanos, ya que esto les ayuda a mantener tonificada su musculatura, evitar la obesidad, sentir más energía y menos estrés e, incluso, favorecer la motilidad intestinal.

 

Eso sí, la diferencia es que deben evitarse los movimientos de alto impacto, como saltos bruscos y paseos demandantes, porque podría provocar un aceleramiento del desgaste de sus articulaciones así como lesiones en la columna, cadera, rodilla y codos.

 

De allí que el paso a seguir sea adaptar sus rutinas de ejercicio para que se mantenga activo, sin comprometer su estado físico.

 

Ahora bien, ¿cómo puedo adaptarlas?

 

Si tienes dudas de cómo hacerlo, aquí te dejamos una lista de seis actividades que, además de ayudarte a ejercitarlo, seguro le encantarán a tu anciano peludo:

 

  • Que no se acaben los paseos: Al igual que los más jóvenes, los perros sénior necesitan salir, socializar y distraerse. Algo que muy bien pueden hacer si les ofrecemos paseos diarios. Sin embargo, como los paseos prolongados podrían generarle mucho agotamiento a tu mascota, en esta nueva etapa debes optar por hacerlos más cortos, aunque más veces al día. Es decir, dos o tres salidas que no sobrepasen los 30 minutos cada una. También debes considerar que el contexto ambiental es muy influyente. Si lo sacas a pasear bajo un sol muy intenso, podría padecer de calor excesivo; e igualmente, si el clima está muy frío podría provocarle hipotermia. Además, debes estar más atento al desenvolvimiento de tu perro, recuerda que sus sentidos podrían no estar funcionando óptimamente y, para evitar que suceda una tragedia, lo más recomendable es que siempre lo lleves con correa, sin jalarlo o hacer movimientos bruscos (¡recuerda que está más débil!). Puede que a veces no quiera caminar, así que ten paciencia y siempre lleva contigo un par de golosinas para animarlo

 

  • Llévalo al aire libre: ¿Te relajan los paseos a grandes parques, montañas o playas? ¡A él también! Aunque no explore tanto como antes, aprovecha en tus tiempos libres y llévalo a disfrutar de un buen y relajante paisaje, más si hace un clima adecuado que le permita que el sol lo llené de vitalidad. Puede que no recorran todo el sitio en plan de aventura, pero echarse en la naturaleza no solo le hará bien a tu mascota, sino también a ti.

 

  • Juega con él: A todos nos gusta divertirnos y tu perro seguramente no es la excepción. Si tiene un juguete favorito o hay algún tipo de juego que a él siempre le ha gustado, dedícale unos minutos al día para que se divierta y active. Obviamente, sin abusar de su energía. Por ejemplo, si le gusta perseguir pelotas de tenis o frisbees, lánzalos en distancias más cortas y alturas más acordes. También, cuando se vaya a quedar solo en casa, siempre déjale un juguete a la mano para que pueda distraerse mientras no estés.

 

  • ¡Al agua!: Si tu perro disfruta el agua al punto de que cuando ve una laguna, río o piscina, no lo piensa dos veces para meterse en ello, seguramente le encantará una invitación a nadar. El nado es un ejercicio muy completo que proporciona muchas ventajas para los canes, como mejorar la condición cardiovascular, aumentar la masa muscular, desarrollar el pecho y quemar grasa acumulada, entre otras. Lo importante es que debes evitar las aguas con mucha corriente, como ciertas playas o ríos, para que tu peludo no deba hacer mucha fuerza contracorriente. De manera que es preferible las lagunas o piscinas.

 

  • Motívalo con premios: Sentirse útil es algo muy estimulante para tu mascota, así que si lo entrenaste y se sabe algunos comandos, no dudes en ponerlos en práctica y, cuando los cumpla, prémialo con ricos snacks, como los Pedigree Biscuit enriquecidos con calcio. Si  a tu peludo le está costando masticar alimentos crujientes, otra opción para consentirlo ante una buena opción son los Pedigree Pouch para adultos, alimento húmedo cuyo irresistible sabor le hará agua la boca.

 

  • Ofrécele unos masajes: Sí, ¡masajes! Aunque pienses que recibir masajes no es una “actividad” como tal, la verdad es que –además de hacerlo sentir muy cómodo, a gusto y querido– esto les ayuda a mejorar su flexibilidad y sistema circulatorio. Para que sea efectivo, el masaje debe consistir en una ligera presión que recorra su cuerpo por toda la columna vertebral, desde la nuca hasta la cola; así como también alrededor de las orejas, en la base de las patas (solo si no le molesta que le toquen allí, recuerda que hay perros que no lo toleran) y en la cabeza. Te aseguramos que te lo agradecerá.

 

 

 

 

 

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