¿Cómo debo alimentar a mi perro sénior?

 

Seguramente hoy en día tu alimentación no es igual a la que tenías a los cinco años de edad; esto se debe a que, a medida que crecemos, nuestras necesidades, tolerancias y gustos varían dependiendo de muchos factores. De allí que ahora pienses mucho más en si te conviene comerte esa gran porción de torta de chocolate justo antes de dormir que cuando eras niño, o que tus comidas sean más –o menos– abundantes que en esa época.

 

Y a tu perro, aunque sea de otra especie, también le pasa lo mismo, razón por la que su ingesta debe modificarse según la etapa de vida en la que se encuentre, sobre todo cuando llega a su vejez, puesto que esto influirá en gran parte el poder ofrecerle una adecuada longevidad a tu mascota.

 

Pero, ¿cómo saber si tu can ya entró a sus preciados años adorados?

 

Gray Scale Photo of Dog

 

Como bien se sabe, los perros pequeños tienen expectativas de vida más largas que sus congéneres más grandes, así que la entrada a la etapa sénior de tu peludo variará de acuerdo a su raza o peso. Sin embargo, en líneas generales, se considera que un perro llega a la adultez mayor al cumplir los siete años de vida.

 

Una buena forma de comprobarlo es observando si presenta diferencias en su apariencia física o en su comportamiento, como aparición de pelaje canoso en su hocico y patas, disminución de actividad física, pérdida de la visión o de su agudeza auditiva y olfativa, hasta alteraciones inusuales en su conducta o rutinas.

 

Entonces, si tu perro presenta estas características, debes trazarte un esquema de cuidados que se adapte más a sus nuevas condiciones, entre esas su ingesta diaria. Por ello, en este texto te explicaremos cómo debe ser la alimentación de tu peludo mayor, para que puedas garantizarle no solo una vejez estable, sino también un estómago saludable y contento.

 

La clave de su dieta: Más proteínas y menos grasas

 

Sin importar qué edad tenga tu mascota, siempre será necesario que su alimentación esté compuesta por ciertos elementos que le permitan cubrir sus necesidades nutricionales por completo. Estos componentes son las proteínas (originarias de carnes rojas, pollo, pescado, huevo o pavo, entre otros), los hidratos de carbono (como la avena o el arroz), las grasas animales y vegetales, vitaminas y minerales.

 

Las proteínas, de hecho, deben ser el ingrediente principal de su alimentación al ser imprescindibles para mantener su estructura corporal y garantizar el correcto funcionamiento de su organismo, debido a que contienen aminoácidos esenciales que los perros no pueden sintetizar por sí mismos, tales como la arginina, la histidina, isoleucina, lisina, treonina, fenilalanina, entre otros.

 

Pero, como no todas ofrecen la misma cantidad y variedad de aminoácidos, se deben elegir proteínas de calidad con alto valor biológico como el huevo, la carne vacuna, el pescado o el pollo.

 

Los hidratos de carbono y las grasas, aunque deben presentarse en menor proporción que las anteriores, son importantes en su alimentación ya que, además de convertirse en una fuente vital de energía, proveen ácidos grasos Omega para la salud de su piel y pelaje y fibras vegetales para la digestibilidad. Por otro lado, su buen sabor incentiva el apetito de los perros.

 

No obstante, si se exagera en cantidad de cereales, al punto que superen los productos de origen animal –algo común en los alimentos concentrados económicos o de baja calidad–, podría generar consecuencias en la salud de la mascota, siendo los problemas de piel o enfermedades gastrointestinales las más comunes.

 

Ahora, ¿esto significa que cualquier tipo de concentrado le funciona?

 

Si bien sus requisitos nutricionales siguen siendo iguales, las cantidades en cómo se presentan cada uno no son las mismas que cuando está en su etapa cachorra o adulta joven.

 

Entre las características más habituales en los perros mayores está la dificultad de realizar ejercicio físico a causa del deterioro muscular que va afectándoles paulatinamente. De allí que su dieta debe ser más rica en proteínas, para así poder contrarrestar la pérdida de masa muscular propia de la edad.

 

Esta reducción de su actividad física provoca que su metabolismo se ralentice y quemen muchas menos calorías que en otra etapa de sus vidas, por lo que son más propensos a sufrir de sobrepeso y necesitan que su alimento sea menos energético, así como que su cantidad de grasas sea menor al de los concentrados comunes para evitar un aumento desproporcionado de kilogramos que podría desencadenar riesgos de salud como artritis o diabetes.

 

Por otra parte, un buen aporte de vitaminas y minerales ayudará a minimizar los cambios que acarrean los pasos de los años, como los dolores corporales, los problemas del metabolismo y la pérdida de la visión. Por eso, es importante que su alimento tenga minerales para evitar el desgaste de los huesos; vitamina D para una buena absorción del calcio; Omega 3 para favorecer la circulación; vitamina A para la salud visual; y vitamina C para retrasar el deterioro cognitivo.

 

Dado a estas necesidades específicas, una gran parte de las marcas de alimentos para mascotas ha desarrollado fórmulas especiales para perros ancianos, las cuales suelen identificarse como “para perro sénior” o “mature”. Un ejemplo es la Pedigree Adulto Senior, para canes mayores de siete años, que contiene altos contenidos de proteína de carne y pollo, así como cereales y antioxidantes para reforzar su sistema inmune y mantener a los canes saludables.

 

Black Rust Rottweiler Showing Tongue Lying on Concrete Pathway

 

Adapta sus rutinas de alimentación y tendrás un perro más a gusto

 

Saber cómo elegir su nueva alimentación, aunque es muy importante, no será suficiente para adaptarte a su condición de anciano. Además de los cambios en su necesidad nutricional, sus rutinas y hasta la forma en cómo le presentas la comida podría variar dependiendo de las conductas o situaciones que tu mascota puede ir presentando en esta etapa.

 

Y aunque parezca muy laborioso el proceso, no hay nada de qué preocuparse. Con unos simples cambios podrás satisfacer a tu mascota y paliar los comportamientos propios de la edad que podrían ir apareciendo.  A continuación, te dejamos una serie situaciones y las recomendaciones que puedes aplicar para mejorarlas:

 

  • Mi perro ha perdido algunos dientes:  Es muy común que los canes mayores presenten un desgaste dental o hasta, incluso, pierdan piezas dentales; entonces, si ves que le cuesta masticar su alimento concentrado, puedes considerar cambiar su dieta a una húmeda, como latas o sobres, cuya presentación es más fácil de digerir para ellos por su consistencia. Otra opción es humedecer su alimento regular con caldos de pollo, si su veterinario lo permite claro está.

 

  • Está aumentando mucho de peso: Si en ningún momento de su vida es bueno que tu perro tenga kilos de más, menos ahora cuando es más propenso a enfermedades cardiovasculares o artritis. Consulta con su médico si el alimento y las cantidades que se le ofrecen son las más adecuadas para él y, de no serlo, cómo poder reducirle las proporciones sin causarle daño o estrés.

 

  • Me pasa todo lo contrario, mi peludo está bajando de peso: Los extremos no son buenos en ningún caso. Si esta situación podría complicar su salud, se podría optar por cambiar a un alimento más rico en grasas, como el formulado para cachorros. Pero, ojo, esto siempre bajo supervisión médica.

 

  • ¿Es malo que coma muy rápido?: Sí, puede serlo porque ciertos canes tienen tendencia a sufrir de torsión gástrica por comer demasiado rápido. Para evitarlo, puedes adquirir un plato especialmente diseñado para ralentizar su ingesta o, con el piso limpio y desinfectado, esparcir su alimento para que coma así.

 

  • No quiere tomar agua: Hay perros que tienden a tomar más agua que otros y es normal, pero siempre hay que asegurarnos que la mascota se mantenga hidratada. Si tu peludo no toma el suficiente líquido, recurre a los alimentos húmedos (cuyo contenido de agua es muy elevado) o a prepararle caldos como te mencionábamos. Eso sí, si tu perro consumía agua y dejó de hacerlo de buenas a primera, lo más recomendable será acudir a su veterinario.

 

  • Ha perdido el apetito: Con el paso del tiempo, sus sentidos se van debilitando y puede que te encuentres con que no desea comer en varias ocasiones. Pero es comprensible, imagina que no pudieses oler tu comida o sentir bien sus sabores… Fácilmente te cansarías de ella, ¿no? Lo mismo pasa con tu perro. En ese caso, la palatabilidad del concentrado húmedo podría ayudar a incentivar el apetito de tu mascota.

 

  • No come solo: Por lo mismo que hablábamos de la debilidad de sus sentidos, es posible que tengan la necesidad de estar acompañados en todo momento para sentirse más seguros. En la medida que puedas, quédate junto a él mientras come, así se sentirá en confianza y además podrás vigilar si come correctamente (recuerda que son más propensos a atragantarse o no deglutir bien).

 

Por último, recuerda que cualquier cambio de dieta, sea de su concentrado habitual al nuevo específico para perro sénior o de alimento seco a húmedo, debe hacerse paulatinamente para no generarle malestares a tu peludo. Menos en una edad en la que necesita más de tus atenciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

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