Alimentación por etapas: ¿cómo debo alimentar a mi cachorro?

 

Tener un cachorro en casa es absolutamente emocionante, más por toda la ternura y diversión que ellos emanan naturalmente. Pero, por más que sean de otra especie, son igual de delicados que un bebé humano, por lo que deberás estar muy atento de él en todos los aspectos de su vida.

 

Por eso, en este texto desglosaremos con detalle uno de los cuidados más importantes durante esta etapa para garantizarle a la pequeña mascota un crecimiento sano y óptimo: la alimentación.

 

Los primeros meses de vida de tu peludo son fundamentales para el desarrollo de su cuerpo y su mente, porque es el momento en el que el esqueleto se perfecciona, los músculos crecen, el sistema inmunitario está consolidándose y las vías neurales del cerebro se expanden. Razón por la que en los primeros seis meses, los perros experimentan el periodo de mayor crecimiento de su vida. De allí que sea esencial que el alimento que consuman durante esta etapa cumpla con todas sus exigencias nutricionales para fomentar el buen y acorde desarrollo de su organismo.

 

Por otro lado, las necesidades energéticas de un cachorro son muchísimo más altas que las de un perro adulto promedio, requiriendo un mayor consumo de calorías que le permitan jugar todo lo que quiera durante el día.

 

Pero antes de entrar de lleno a la alimentación sólida, será indispensable recordar la importancia de la ingesta de leche materna para ellos y por qué no deben separarse de su madre antes de tiempo para asegurarnos de que sus bases nutricionales se formen como debe ser.

 

White Labrador Retriever

 

¿Por qué es importante la leche materna para tu cachorro?

 

Además de que las madres crean fuertes vínculos con los neonatos a través de la lactancia, el consumo de leche es primordial para el desarrollo de estos, porque consiste en la principal herramienta para sentar las bases de su salud.

 

El calostro, por ejemplo (que es la primera leche materna que produce la perra tan pronto pare a sus cachorros), contiene valiosos nutrientes como proteínas y grasas, que ofrecen anticuerpos y antimicrobianos esenciales para combatir bacterias y agentes infecciosos, considerando que los perritos aún no han madurado su sistema inmunitario y el riesgo de contraer una enfermedad es alto y mortal para ellos.

 

Además, esta leche les ayuda a potenciar las defensas de sus intestinos, lo que favorece que se agilice su maduración, contiene factores que estimulan el crecimiento  celular, contribuye en la reparación de los tejidos y les brinda lactosa.

 

Para que el calostro tenga un mejor efecto, es importante que lo ingieran en las primeras 24 horas de vida. Por eso es importante vigilar y asegurarnos de que todos los cachorros de la camada logren amamantarse de ella. Una forma de lograrlo es ubicando a cada bebé en las mamas de la perra y sostenerlos un rato mientras se alimentan, hasta que ellos puedan por su propia cuenta. De hecho, hay madres cuyo instinto es muy desarrollado y pueden encargarse solas sin mucha ayuda.

 

Período del destete

 

Para que este fortalecimiento de sus bases se dé como debe ser, la dieta exclusiva de leche materna debe durar hasta las seis u ocho semanas de vida del cachorro. Sin embargo, muchos lactantes empiezan a sentir curiosidad por el alimento sólido alrededor de la cuarta semana al imitar los comportamientos de la madre.

 

Por eso, hay que tomar las previsiones necesarias, como que el alimento que tengan a su alcance sea formulado específicamente para cachorros y que este se encuentre lo bastante humedecido con agua tibia (más recomendable que la leche, puesto que esta puede provocarles malestares digestivos) para que tenga consistencia de papilla.

 

Como sus estómagos no son los suficientemente grandes como para retener porciones sustanciosas de alimento en una sola ingesta, en este periodo habrá que servirles pequeñas cantidades cuatro veces al día y supervisar que el cachorro se coma lo servido. Si a los 30 minutos no se ha comido todo, habrá que desecharlo porque, al estar húmedo, no se conserva muy bien en la intemperie.

 

Conforme van creciendo sus dientes y cómo se desenvuelve comiendo su nuevo alimento, se puede ir reduciendo la cantidad de agua que se le echa, pero que así se vaya acostumbrado a la textura crujiente de este. Ya a partir de los tres meses de edad, pueden ingerir únicamente concentrado completamente seco en tres porciones diarias, cuyas cantidades aumentarán según su crecimiento. Asesórate con su veterinario en cómo puedes ir graduando las porciones.

 

Black Spaniel on the Red Plastic Bucket Photography

 

Pero, ¿cómo debo elegir su nuevo alimento?

 

Definitivamente, ir a la tienda y escoger la bolsa más llamativa no será suficiente. Como bien te decimos más arriba, en esta etapa necesitan nutrientes específicos que les permitan desarrollarse a plenitud para que en el futuro sean perros vitales y sanos; por lo que es importante que sepas cómo debe estar formulado su alimento (estos suelen estar identificados con una etiqueta que diga “para cachorros” o “Puppy”) y qué características debe presentar:

 

Proteínas: Los perros, al ser descendiente de los lobos, son animales completamente carnívoros y su dieta debe responder a eso con una composición, en su mayoría, de proteínas estrictamente de origen animal y no vegetal, ya que estas últimas no contienen aminoácidos esenciales para el can, como la arginina, leucina, histidina, fenilalanina, lisina, triptógano, valina y metionina, entre otros.

 

Estas moléculas orgánicas, disponibles solo en las de origen animal, cumplen un papel fundamental en el saludable funcionamiento del organismo y sistema inmunológico de los perros, como también de la preservación de su estructura corporal; pero no todas las proteínas las contienen por igual.

 

Por eso, a la hora de escoger, hay que cerciorarse de la calidad de la proteína más que en la cantidad que tenga. El huevo, el pescado, la leche y carne vacuna y el pollo son unas de las que proporcionan mayor valor nutricional a la mascota (sobre todo a las necesidades de crecimiento de los cachorros), mientras que los subproductos de mataderos –sin importar que se encuentren en exceso– ofrecen escasa cantidad de aminoácidos.

 

 

Hidratos de carbono y grasas: Aunque las proteínas acaparan la atención, tampoco se deben descuidar los carbohidratos en los alimentos concentrados, debido a que son una importante fuente de energía vital. Estos usualmente son obtenidos del arroz y algunos cereales y, en los concentrados destinados para cachorros, sus cantidades son más elevadas ya que suelen ser animales muy activos, por lo que necesitan consumir más del doble de calorías que en su etapa adulta.

 

Las grasas, que también sirven como generadoras de energía, ayudan a la absorción de vitaminas en el cuerpo y favorecen la salud de la piel y el pelaje.

 

Minerales y vitaminas: Todos los cachorros necesitan de calcio y fósforo para el correcto crecimiento de sus huesos y músculo, así como de hierro para la formación de glóbulos rojos. De igual forma, las vitaminas son indispensables para un correcto metabolismo: la vitamina A favorece la vista, la D los huesos y la K la coagulación de la sangre, por mencionar algunas.

 

La Pedigree Cachorro Etapa 1, por ejemplo, presenta una formulación completa con pollo, cereales, vitaminas, minerales y prebióticos que refuerzan el sistema inmunológico y mejora la absorción de los nutrientes. Otra opción, si te gustan más las versiones húmedas, es la Pedigree Sano Crecimiento en lata, cuyo contenido –además de tener un sabor irresistible– le ofrece la misma cantidad de nutrientes esenciales.

 

Aprovecha este momento para fomentarles una buena rutina

Como ya conoces la importancia de la leche materna, cómo debe ser el proceso del destete y hasta qué debes cuidar al escoger el alimento de tu cachorro, lo siguiente será orientarlo en cómo debe comer.

 

Los perros son animales de rutinas, por lo que si desde pequeños se les enseña pautas específicas de alimentación, seguramente formarás a un perro adulto que te dará pocos problemas a la hora de alimentarse. Aquí te aconsejamos los siguientes:

 

Sírvele siempre a las mismas horas: Si bien existen dueños que optan por servir grandes puñados de comida para todo el día, lo más recomendable –para evitar problemas digestivos, irregularidades al comer o sobrepeso– es elegir momentos específicos del día para servirle cantidades acordes a una ingesta y procurar que siempre sean los mismos. Esto le permitirá a tu peludo mantener su metabolismo más estable y te ayudará a predecir sus deposiciones, ¡algo muy útil cuando son cachorros y hay que enseñarles en dónde hacerlo!

 

Que nada lo moleste: Usualmente, los cachorros comparten los platos de comida, provocando que algunos coman con más rapidez y desesperación que los demás; lo que a la larga podría provocar que coma muy deprisa y conlleve malestares estomacales. Para evitarlo, asegúrate que nada moleste a tu peludo, como eligiendo espacios distintos si hay varios perros en casa.

 

Enséñale a descansar: Cuando eras niño, seguramente tu mamá te insistía que después de comer “reposaras un rato la comida” para evitar malas digestiones. Pues, ¡con tu perro debes tener el mismo cuidado! Acostúmbralo desde cachorro a que descanse un rato luego de comer para evitar trastornos digestivos, en especial si es un can de raza grande, ya que son propensos a la torsión gástrica. Una forma de hacerlo es evitando el ejercicio justo antes o después de comer.

 

Prémialo solo como se lo merece: No hay edad más adecuada para educarlos que cuando son cachorros, así que aprovecha para empezar a enseñarle ciertos comandos básicos, como atender su nombre o acudir a tu llamado, y prémialo con galletas acordes para él, como las Pedigree Digesty Snacks Sano Crecimiento, que favorecen su digestión.

 

 

 

 

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