Los parásitos internos afectan a tus mascotas

La mayoría de los parásitos internos o endoparásitos son gusanos redondos, gusanos planos (lombrices y tenias respectivamente) y organismos unicelulares que pueden vivir en el intestino de perros y gatos. Los parásitos más comunes son los gusanos redondos o lombrices intestinales, gusanos con ganchos, gusanos con forma de látigo enrollado y gusanos planos (tenias). Los parásitos unicelulares comunes son coccidias y giardias.

Los parásitos internos tienen graves efectos en la salud de tu mascota, ya que pueden causar condiciones clínicas serias, algunas de las cuales se pueden transmitir a las personas: estas enfermedades se llaman zoonosis.

 

Cómo saber si tu mascota tiene parásitos?

La mayoría de los parásitos internos adultos son lo bastante grandes para verse a simple vista, pero también pueden permanecer ocultos en el cuerpo del animal invadiendo discretamente un órgano interno (gusano del corazón). En el caso de los parásitos intestinales, ocasionalmente pueden verse los gusanos en las heces. Sin embargo, los huevos son microscópicos e imperceptibles y son eliminados en la materia fecal, aumentando el riesgo de infectar a otro animal.

 

Precauciones y riesgos de los parásitos


Los cachorros y los gatitos son más propensos a la infestación con los gusanos redondos. Las lombrices intestinales se ubican en el intestino delgado, robando los nutrientes que deberían ser absorbidos, llevando a desnutrición y problemas intestinales. Algunas infestaciones con lombrices intestinales son clasificadas como zoonosis, lo que significa que estas enfermedades de los animales pueden ser transmitidas a los seres humanos. El contacto directo de una persona con perros y gatos infectados representa un riesgo de contagio.

 

Prevención y tratamiento

Los perros y gatos se deben desparasitar internamente cada tres o cuatro meses, como medida preventiva. Los medicamentos antiparasitarios son altamente eficaces, sencillos de usar y muy seguros, tanto para el propietario como para el animal. Pueden administrarse por vía oral, a menudo en forma de comprimidos o jarabes que suelen ser de buen sabor, o bien de forma tópica mediante un sistema de aplicación spot-on (absorción a través de la piel). Si sospechas que tu mascota tiene parásitos intestinales, es conveniente realizarle un examen coprológico para saber qué tipo de parásito le está afectando y que el médico veterinario elija el medicamento más adecuado para el caso. No todos los antiparasitarios funcionan en todos los casos.

 

Factores de riesgo

 

La frecuencia de administración de los antiparasitarios para prevenir la aparición de los gusanos intestinales también depende de los factores de riesgo del animal, tales como la edad (los cachorros son más vulnerables), el estado de salud (por ejemplo, hembras gestantes), los hábitos (acceso al exterior), la situación local de la enfermedad (su zona de residencia puede estar particularmente afectada), y la alimentación (perros o gatos que cazan roedores, o que tienen acceso a carne cruda o basura). Así pues, dependiendo de estos factores, tu mascota puede correr más o menos riesgo de infección. Según los factores de riesgo presentes en cada caso, el veterinario escogerá el programa de desparasitación más conveniente para tu mascota en función de sus necesidades específicas y le indicará cuál es el producto más adecuado.

 

Salud en familia

 

La desparasitación regular no es una práctica saludable solo para las mascotas. Todos los miembros de la familia  deberán hacerlo con cierta periodicidad para mantenerse sanos, además de cocinar bien las carnes y lavar muy bien las frutas y verduras, ya que existen muchas enfermedades que se transmiten a través de los alimentos

La importancia de desparasitar a tu perro y a tu gato

 

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