Mitos sobre gatos

 

Gatos Negros

Para muchas culturas los gatos negros son de mala suerte. En la antigüedad fueron asociados con la propagación de la peste negra y cientos de ellos fueron perseguidos y asesinados, sin saber que los responsables eran los roedores que ellos mismos ayudaban a controlar. También fueron relacionados con la brujería y las artes ocultas, debido a que eran animales de compañía frecuentes en hogares de ancianas solteras y hurañas a quienes tildaban de brujas. Estos mitos sin fundamento aún afectan su existencia limitando sus posibilidades de encontrar un hogar. Los gatos negros son tan cariñosos, sanos y hermosos como un gato de cualquier otro color, y merecen un trato digno, no los discrimines.

¿Siempre aterrizan de pie?

Este mito es falso. Un gato puede tener heridas serias al igual que cualquier otro animal, si no alcanza a adoptar una posición que amortigüe la caída, independientemente de la altura. Aún cuando cayera sobre sus cuatro patas, podría sufrir daños serios como fracturas, trauma abdominal severo, o incluso la muerte. 

Los gatos prefieren estar solos

Aunque cada gato tiene su propia personalidad, como especie son criaturas sociales. La mayoría de los gatos disfrutan de las interacciones con personas, otros gatos y en algunos casos, con perros. La diferencia radica en que el gato interactúa cuando así lo desea, y no siempre acepta la búsqueda de contacto por parte de otras especies.

Todos los gatos odian a los perros

Esta percepción errada se ha popularizado gracias a las caricaturas e historietas, pero la realidad es que muchos de ellos conviven en armonía con los perros. En la mayoría de los casos los gatos se adaptan perfectamente al hecho de tener un perro como parte de su entorno.

Las mujeres embarazadas no pueden vivir con gatos

Es uno de los mitos más populares y probablemente el más cruel. Se dice que el gato produce cuadros de toxoplasmosis, enfermedad que causa serias complicaciones en las mujeres en estado de embarazo. Sin embargo, es más fácil contraer toxoplasmosis por comer verduras mal lavadas o carne mal cocinada, que por el contacto con el gato. El gato porta el parásito en las heces, por lo cual debe hacerse aseo frecuente de la arena y lavarse las manos luego de manipularla. Una mujer en embarazo nunca debería deshacerse de su gato, ya que para contagiarse se necesitaría tocar las heces y luego llevar las manos a la boca o cualquier mucosa expuesta, sin lavarse.

Los gatos odian el agua

Aunque algunos no son amantes del agua, a otros les encanta jugar con el agua en movimiento e incluso beber de fuentes de agua corriente. Los gatos pueden llegar a disfrutar el baño si se acostumbran de una manera tranquila y de hecho algunas razas se caracterizan por la afinidad con el agua y su facilidad para nadar. Que este mito no sea una excusa para evitar el baño; mantenerlo aseado previene problemas de piel y favorece la renovación del pelo, hazlo con frecuencia.