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Una alimentación equilibrada y de buena calidad mantendrá a tu gatito sano y fuerte, mejorando su expectativa de vida y permitiéndote compartir con él muchos años de vida.

 

Proveer una nutrición adecuada depende de ti como amo. Al final, el gato se alimentará con lo que tú le proporciones. La mala alimentación puede ocasionar serios problemas de salud, asociados a excesos, deficiencias o hipersensibilidad a los componentes.

 

1. Alergias

Depende de la predisposición individual y consiste en una reacción ante sustancias presentes en el alimento. Las alergias se manifiestan principalmente a través de reacciones en la piel, pero también a manera de problemas respiratorios y problemas digestivos como vómito y diarrea. En este caso es muy importante que confíes en tu veterinario para encontrar dietas inofensivas para el organismo de tu gato.

 

2. Gastroenteritis

Ocasionada por intolerancia a ciertos alimentos o sustancias ingeridas, y en algunos casos por parásitos. Alimentos vencidos o en malas condiciones pueden dar lugar a desórdenes gastrointestinales graves, que a menudo requieren atención intrahospitalaria.

 

3. Diarrea

Hace parte de la sintomatología de múltiples enfermedades, pero es uno de los signos de alerta a los que debes estar atento. Se produce a menudo por cambios bruscos en la alimentación. Recuerda que debes preparar a tu gato para que reciba otro tipo de concentrado si deseas hacer un cambio, así darás el tiempo suficiente al intestino para que se adapte.

 

4. Falta de agua

El agua es el nutriente más importante en la alimentación. Un consumo inapropiado de agua puede llevar a complicaciones renales graves y alteraciones en el metabolismo. Algunos gatos son reacios a beber agua de un recipiente, poner a su disposición agua en movimiento mediante la instalación de fuentes es una excelente solución. En algunas tiendas de mascotas encuentras bebederos eléctricos que funcionan muy bien.

 

5. Problemas hepáticos

Pueden producirse como consecuencia de la ingestión de alimentos de mala calidad, con altas cantidades de químicos, colorantes y conservantes, que dañan las células hepáticas, afectando los mecanismos naturales de limpieza del organismo y generando enfermedades graves. Tu gato también podría sufrir daño hepático si deja de comer por un período superior a las 48 horas; es un proceso conocido como lipidosis hepática, que requiere atención veterinaria de urgencia. Asegúrate de proporcionarle un alimento de excelente calidad, palatable y que sea a base de ingredientes naturales.

 

Para evitar estos problemas, debes buscar siempre asesoría profesional a la hora de elegir el alimento. Deja la salud de tu mascota en manos de los expertos.

 

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