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Existen algunas razones simples por las que tu gato puede ponerse nervioso cuando está sostenido entre tus brazos o cuando lo llevas cargado. Esto puede suceder debido a que los felinos se sienten invadidos dentro de su propio espacio, también esto se presenta por la sensación de inestabilidad que esto les genera, sentirse agarrados aumenta su sensación de peligro y limita su capacidad para alejarse o huir.

 

Sin importar cuál es la razón que pueda hacer sentir a tu gato tan incómodo, hay que reconocer que cargar a un gato mientras lucha en tus brazos con garras y dientes, puede ser una experiencia un tanto aterradora tanto para el gato como para el humano. Sin embargo, la buena noticia es que actualmente existen tácticas de manejo y entrenamiento que te pueden ayudar a ti a tu gato, a incrementar el nivel de confianza y la comodidad de tu felino cuando lo sostengas, además de poner fin a sus rasguños y maullidos. 

 

A continuación encontrarás algunas de estas técnicas para que aprendas y puedas aplicarlas con tu gato:

 

#1 Usa el refuerzo positivo en su entrenamiento

Enseñarle a tu gato a quedarse tranquilo cuando lo cargas, puede ser más fácil si le haces entender que puede obtener una recompensa y refuerzos positivos por ello. Un comando verbal como "hold", se puede utilizar para cuando vas tocar o a levantar a tu gato, lo que puedes hacer  es darle la señal y luego tocarlo suavemente sin necesidad de levantarlo completamente del suelo. Cuando él permita que lo toques y permanezca tranquilo prémialo con una golosina o dándole su juguete favorito. 

 

En la medida que notes que tu gato se siente cómodo con este toque, puedes empezar a sostenerlo durante más tiempo, poco a poco puedes agarrarlo por los costados de su cuerpo, cuando estés listo, levántalo, dale el comando justo cuando lo cargues, sostenlo allí durante poco tiempo inicialmente y a una altura mínima. Luego puedes premiarlo con caricias y golosinas.

 

Mientras tu gato se sienta cómodo estando sostenido, puedes aumentar el tiempo que lo sostienes, y a su vez recompensarlo mientras se encuentra entre tus brazos. Avanza poco a poco con esta táctica y asegúrate de que tu gato permanece relajado.

 

#2 Debes aprender lo que le gusta a tu gato

Los gatos son muy variables cuando se trata de la forma en que prefieren ser cargados. Algunos de ellos son felices cuando los levantas desde abajo, con los brazos unidos entre sí para formar una especia de cuna, mientras que otros prefieren que ser alzados como niños, teniendo su pecho contra el tuyo, con sus patas delanteras descansando sobre tus hombros o con el pecho y las patas hacia adelante, apoyando su espalda contra ti, esto les brinda mucha seguridad también.

 

#3 Ten cuidado

Los gatos son sensibles tanto a cómo y dónde con cargados. Por ejemplo, un gato puede ser más propenso a entrar en pánico si lo llevas más allá de una esquina de la casa o si lo llevas a las escaleras, donde la vía de evacuación más cercana se encuentra muy por debajo de él. Una forma segura de sostenerlos puede marcar la diferencia, muchos gatos han estado aterrados cuando han sido cargados por niños, quienes a veces no manejan su fuerza o los han dejado caer en otras ocasiones.

 

Otro factor que puede estresar a tu gato, es que puede estar asustado del lugar a donde lo estás llevando cargado. Si tú solo lo cargas para ponerlo dentro de su guacal y llevarlo al veterinario, cualquier otra ocasión en la que lo cargues, será asociada con esto. En este caso, tu felino sufre de un miedo situacional, el cuál debes tratar antes de seguir intentado cargarlo.

 

#4 Busca alternativas para cargarlo

Si tu gato se pone muy nervioso cuando es cargado en distintas situaciones cómo ser llevado por un niño, lo que puedes hacer es crear la misma cercanía mediante el cambio de método: por ejemplo, puedes decirle al niño que se siente en el piso o en una silla y que invite al gato a treparse sobre él. Esto podría reducir al mínimo el riesgo de que deje caer al gato, y esto también le permite moverse fácilmente si así lo desea. Ten en cuenta que todas las interacciones entre los niños y los gatos deben estar supervisadas ​​por un adulto, para garantizar la seguridad de todos.

 

Cuando necesitas mover a tu gato, puedes considerar algunas alternativas de elevación, tales como el uso de un señuelo de comida o un juguete favorito, también puedes enseñarle a perseguir un objetivo. Incluso estando dentro de la casa, puedes usar el guacal, lo que debes hacer antes que nada es asegurarte de que asocie esto con un lugar cómodo y seguro, donde él se puede relajar.

 

#5 Identifica sus temores

Muchos pueden ser los factores que incidan en que a tu gato no le guste estar cargado, esto sucede normalmente porque ellos asocian esta conducta con algo que no les gusta. Pero, para muchos dueños de felinos, cargarlos es un sinónimo de consentirlos, una actividad que algunos gatitos toleran pero que otros rechazan por completo.

 

Por último, busca maneras de crear un ambiente tranquilo mientras cargas a tu gato, una forma efectiva es usando esencias con aromas reconfortantes, que los hagan sentir cómodos. Para esto puedes poner una manta que haya usado tu gato sobre tu pecho, la manta tendrá su olor y te aseguramos que esto representará un alivio para él. Así mismo puedes usar las esencias que mencionamos anteriormente sobre tu ropa o una manta, justo antes de cárgalo.

 

Si a pesar de nuestras recomendaciones tu gato no quiere que lo cargues, o reacciona mal ante esta acción, lo más recomendable es que consultes a tu veterinario. En Ciudaddemascotas.com contamos con el servicio de Asesoría comportamental para tu mascota, no dudes en agendar tu cita ¡ya!

 

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